domingo 7 de agosto de 2011

Evolucionismos

Aquel humano nunca había aceptado la idea de provenir de los monos, hasta que se cruzó en su camino, para siempre, una mujer trigueña y aventurera con rescoldos de ocaso en la mirada; desde entonces supo que su seguro antepasado era King Kong.

2 comentarios:

Antonio Rivero dijo...

"rescoldos de ocaso en la mirada", esa es una mirada poética.

Un saludo.

Eduardo González Ascanio dijo...

No digo que no.

Saludos.